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:::::::::::::: Reto Uno :::::::
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embargo, era otra cosa.  Darse cuenta de que yo entendía cómo ella se sentía pareció
hacerla sentir mejor.  Para mí, fue un testamento memorable del poder de la empatía.
Sam Keen describe el lamento de un amigo sobre las consecuencias de no escuchar
profundamente: “Hace mucho tiempo y en otro lugar, yo esperaba que el amor fuera
ligero y fácil y sin fracasos.  Antes de mudarnos juntos, negociamos un acuerdo
prenupcial.  Ninguno de nosotros había estado casado anteriormente y ambos
estábamos envueltos en nuestras carreras.  Así que nuestro acuerdo de no tener hijos
era bueno para ambos.  Hasta… la noche en que ella anunció que su menstruación no
le llegaba y que quizás estaba embarazada; ambos tratamos el tema como un
accidente embarazoso con el que tendríamos que lidiar.  ¿Por qué nosotros?  ¿Por qué
ahora?  Sin mucha discusión, asumimos que haríamos lo racional—tener un aborto. 
Mientras se acercaba el tiempo, ella comenzó a jugar con alternativas hipotéticas, a
preguntar con voz sutil y ojos enternecedores: “A lo mejor debemos tener este bebé. 
Quizás podemos conseguir alguien que nos ayude y no interrumpiría demasiado
nuestra rutina.  Quizás yo incluso pueda dejar de trabajar y ser madre a tiempo
completo por algunos años.  Quizás…”  A cada quizás yo contestaba: “ Sé realista,
ninguno de nosotros está dispuesto a hacer los sacrificios que requiere criar un hijo.” 
Ella se permitió ser convencida, silenciar la voz de sus esperanzas y sueños
irracionales y terminar el embarazo.  
Han pasado muchos años desde nuestra decisión y todavía estamos juntos y
ocupados con nuestras carreras y nuestra relación.  Todavía no tenemos hijos, aún
cuando recientemente hemos estado intentando tener uno.  No puedo dejar de notar
que ella sufre de momentos de culpa y arrepentimiento y un estado de ánimo triste se
refleja en ella.  Hay momentos en que sé que ella extraña a su hijo perdido e imagina
lo que estaría haciendo ahora.  Yo le aseguro que hicimos lo correcto, pero cuando
veo que su tristeza y dolor continuan y veo su preocupación de que perdió su única
oportunidad de ser madre, siento que fallé una importante prueba de amor.  Dado que
mi mente había estado cerrada a cualquier cosa que interrumpiera mis planes para el
futuro, no escuché a mi esposa con empatía profunda o compasión.  Ya no estoy tan
seguro de que tomamos la decisión correcta.  Estoy seguro de que al rehusar entrar en
su agonía, compartir el dolor de su ambivalencia, la traicioné.  Yo he pedido y pienso
que recibí perdón, pero hay una cicatriz que fue causada por mi insensibilidad y auto-
absorción.”
(Nota del editor: Este ejemplo de la vida real no fue incluído para hacer un debate a
favor o en contra del aborto.  La lección que se obtiene de esta historia es que
cualquier decisión que esta pareja tomara, pudieron haber vivido mejor con ella si el
esposo hubiera reconocido los sentimientos de la esposa en vez de escuchar sólo para
argumentar en contra de sus sentimientos.  ¿Qué lección aprendes tú de esta
historia?)
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